Una vez corregidos todos los problemas enunciados anteriormente en un nuevo dibujo que se sale de los límites de la escultura actual.

De este modo, imaginando una de tantas posibilidades de rectificación para el monumento de la Virgen del Panecillo, hemos llegado al dibujo de la derecha, trazado sobre la imagen de la escultura actual y pasado a limpio en el extremo derecho.

A partir de este dibujo, cuyo rigor anatómico todavía dista bastante de ser perfecto, aunque es –sin embargo– mucho más adecuado que el del actual monumento, hemos dibujado abajo a la izquierda una imagen de cómo podría quedar finalizado el perfil de la Virgen del Panecillo. Abajo al centro se puede ver la imagen en limpio y a la derecha una animación comparando la Virgen del Panecillo actual con la Virgen corregida.

Al extremo izquierdo se puede observar un segundo intento de acomodar en tan poco espacio horizontal un cuerpo de mujer, tratando de resolver lo mejor posible los problemas anterior- mente citados. En fondo blanco comparo ambos intentos.

Al lado derecho, en cambio, se anotan los problemas que han persistido: bóveda craneana demasiado pequeña, hombros que deben subir, cintura  que debería entrar o glúteos que deberían salir y rodilla izquierda que debería ir más retrasada.​

Así, al margen de consideraciones sobre el manto u otras posibles, solamente a partir de lo que se puede ver a primera vista, un primer intento de interpretar un cuerpo femenino dentro de la escultura de la Virgen del Panecillo de perfil, podría dar resultados tan pobres como el que se puede ver en línea negra sobre la imagen de la izquierda, que –al separarlo de la imagen original– se aprecia con mayor claridad a la derecha, sobre fondo blanco. 

Primero, como se dijo antes, indudablemente la zona que correspondería al cerebro es demasiado pequeña.

Por otro lado, claramente existe una excesiva distancia entre la quijada y el hombro de la figura.

Finalmente, a la altura del abdomen, existe tan poco espacio que casi la única forma de ubicar el cuerpo es hundiendo el codo en el estómago y bajando los glúteos a una zona apenas más ancha, lo que sin embargo, deja muy poco el espacio para el fémur derecho.

Tratando de descifrar la posición de la figura dentro del vestido y del manto, para poder analizar sus proporciones con mayor objetividad, he dibujado el cuerpo en línea blanca, de manera que pueda caber en ese estrecho espacio.

Lo primero que me llama la atención desde aquí es la sensación de que la Virgen se encuentra encorvada de una manera poco natural, casi hundiéndose el estómago con el antebrazo izquierdo, todo esto dentro de un exageradamente estrecho y alargado espacio de tendencia cilíndrica, relativamente carente de formas humanas; mucho menos femeninas.

Observando un poco más, también puedo notar un espacio demasiado pequeño para lo que sería el cerebro, es decir hacia la zona alta y trasera del cráneo.

Por si esto fuera poco, la exagerada distancia entre la quijada y el codo de la escultura hace sentir que el hombro cae demasiado respecto a la cabeza, como dislocado de su lugar.

Lo mismo parecería suceder con la cadera que –a juzgar por el incremento de volumen en cierta zona a más de una cabeza hacia abajo del codo– daría la impresión de estar demasiado cerca de la rodilla. 

Se dirá que el incremento del volumen se debe al manto, que a esa altura rodea a la virgen, pero el problema es que la escultura debe explicarse sola, no debería depender de manuales que justifiquen lo que no se puede mal-entender a primera vista. Dicho en otras palabras, el cuerpo, el vestido y el manto deberían notarse muy claramente cada uno y como objetos delicadamente sobrepuestos pero independientes entre sí, y –reitero– deberían ensanchar considerablemente el volumen de la escultura en ciertas zonas.

Siempre me ha parecido muy rara la Virgen de Quito, así que he decidido –desde mi humilde opinión– atreverme a analizar su anatomía.

Para eso, he escogido primero su vista de perfil y para evitar las engañosas distorsiones que puede crear la perspectiva en un cuerpo tan extremadamente grande, he procurado un punto de vista aéreo, no muy lejano a los detalles que voy a analizar.

MOdestas Observaciones Anatómicas sobre el monumento de la Virgen de Quito